Inicios Del
Cristianismo
El
cristianismo se originó en Palestina, aficialmente anexada a Roma el año 6 d.C.,
cuando aquella estaba en ebullición. Por entonces había muchas sectas, algunas
espirituales y otros políticas, que esperaban al Mesías, al Salvador prometido,
que los libraría del dominio Romano. El fundador del cristianismo, Jesús de
Nazaret, comenzó a predicar que " El reino de Dios está próximo", mensaje que
muchos judíos esperaban, por lo que lo siguieron multiples, pero las autoridades
Judías sospecharon de él y ss seguidores disminuyeron. Despúes de predicar sus
enseñanzas por tres años, fue aprendiendo, juzgando y crucificando por la
autoridad romana.
El cristianismo se refiere a Jesús de Nazaret. Pero no
empezó con él. Jesús fue un judío. Nació como judío, vivió como judío y murió
como judío. Si se lo define como fundador del cristianismo entonces fue un
fundador que perteneció durante toda su vida a una religión diferente a la que
se supone que fundó. Su muerte en la cruz, con la inscrición ¨Rey de los
judíos¨como causa de si ejecución.
El cristianismo comenzó,
como un movimiento religioso dentro del judaísmo, y así lo consideraron las
autoridades romanas durante muchas décadas. Aunque la tradición afirma que uno
de los discípulos de Cristo, Pedro, fundó la iglesia cristiana en Roma, el
personaje más importante de los primeros tiempos del cristianismo después de
Jesús fue Pablo de Tarso un judío , ciudadano romano. Pablo se acercó a los no
judíos y tranformó el cristianismo de una secta judía en un movimiento religioso
más amplio. Al principio, el cristianismo se deseminó con
lentitud.
Del
100 al 130 d.c. se formó y ectendió entre los creyentes en Cristo
(cristianos, como empezaron a llamarse) el miro de que Cristo, rey de
los cielos habia venido ya a la Tierra en la forma de un hombre humilde
llamado Jesús de Nazaret (pueblo palestino) sufriendo en persona todos
los sufrimientos de los pobres. sobre todo se compusieron multitud de
Evangelios, cuatro de los cuales, llamados canónicos, son los más
aceptados: los de Marco, Mateo, Lucas y Juan. Los tres primeros
llamados evangelios sinópticos, por la unidad de exposición que permite
la comparación simúltanea.