El Templo Cristiano



El templo cristiano tiene siempre como planta la cruz de Cristo, signo de salvación. En Occidente, los templos se construían sobre la planta de la cruz latina, alargada, hecho que crea un espacio dinámico, extendido sobre el eje oriente-occidente, inclinado hacia el presbiterio, lugar en el que, sobre el altar, se encuentran las Especies Eucarísticas. Este movimiento está subrayado por filas de columnas, que recuerdan una solemne procesión, que seduce y atrae al que entra en la iglesia. En la parte occidental del Imperio Romano se desarrollaba un cristianismo social activo, misionero, y este hecho ha condicionado la elección de las formas arquitectónicas correspondientes, el impetuoso despegue de las torres y los campanarios góticos, como si trataran de asaltar el cielo. La forma del pináculo, como coronamiento de la basílica, reemplaza plenamente a la cúpula, tan amada en Oriente.