Las fuentes renovables de energía
pueden dividirse en dos categorías: no contaminantes o limpias y contaminantes.
Energías no contaminantes
El sol: energía solar
La energía solar es la obtenida
mediante la captación de luz y calor obtenida por el sol. La radiación solar que alcanza la
Tierra puede aprovecharse por medio del calor que produce, como también a
través de la absorción de la radiación, por ejemplo en dispositivos ópticos o
de otro tipo. Es una de las llamadas energías renovables, particularmente del grupo no contaminante, conocido como
energía limpia o energía verde. La
potencia de la radiación varía según el momento del día, las condiciones
atmosféricas que la amortiguan y la latitud. Se puede asumir que en buenas
condiciones de irradiación el valor es de aproximadamente 1000 W/m²
en la superficie terrestre. A esta potencia se la conoce como irradiacción.
La radiación es aprovechable en sus componentes directa y difusa, o en la suma de ambas. La radiación directa es la que llega directamente del foco solar, sin reflexiones o refracciones intermedias. La difusa es la emitida por la bóveda celeste diurna gracias a los múltiples fenómenos de reflexión y refracción solar en la atmósfera, en las nubes y el resto de elementos atmosféricos y terrestres. La radiación directa puede reflejarse y concentrarse para su utilización, mientras que no es posible concentrar la luz difusa que proviene de todas las direcciones.
El viento:
energía eólica

Energía eólica es la energía obtenida del viento, o sea, la energía
ci generada por efecto de las corrientes de aire, y que es
transformada en otras formas útiles para las actividades humanas.
El
término eólico viene del latín Aeolicus, perteneciente o relativo
a Eolo, dios de los vientos
en la mitología
griega. La energía eólica ha sido aprovechada desde la antigüedad
para mover los barcos impulsados por velas o hacer funcionar la maquinaria de
molinos al mover sus aspas.
En
la actualidad, la energía eólica es utilizada principalmente para producir
energía eléctrica mediante aerogeneradores.
A finales de 2007, la capacidad mundial de los generadores eólicos fue de 94.1 gigavatios.[1] Mientras la eólica genera
alrededor del 1% del consumo de electricidad mundial,[2] representa alrededor del 19%
de la producción eléctrica en Dinamarca, 9% en España y Portugal, y un 6% en
Alemania e Irlanda (Datos del 2007).
La energía eólica es un recurso abundante, renovable, limpio y ayuda a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar termoeléctricas a base de combustibles fósiles, lo que la convierte en un tipo de energía verde. Sin embargo, el principal inconveniente es su intermitencia.
Los ríos y corrientes de agua dulce: energía hidráulica

Se
denomina energía hidráulica o energía hídrica a aquella que se
obtiene del aprovechamiento de las energías cinética
y potencial
de la corriente de ríos, saltos de agua o mareas.
Es un tipo de energía
verde cuando su impacto ambiental es mínimo y usa la fuerza hídrica
sin represarla, en caso contrario es considerada sólo una forma de energía
renovable.
Se
puede transformar a muy diferentes escalas, existiendo desde hace siglos
pequeñas explotaciones en las que la corriente de un río mueve un rotor de
palas y genera un movimiento aplicado, por ejemplo, en molinos rurales. Sin
embargo, la utilización más significativa la constituyen las centrales
hidroeléctricas de represas, aunque estas últimas no son
consideradas formas de energía verde por el alto impacto ambiental que producen.
Cuando el Sol calienta la Tierra, además de generar corrientes de aire, hace que el agua de los mares, principalmente, se evapore y ascienda por el aire y se mueva hacia las regiones montañosas, para luego caer en forma de lluvia. Esta agua se puede colectar y retener mediante presas. Parte del agua almacenada se deja salir para que se mueva los álabes de una turbina engranada con un generador de energía eléctrica.
Energía contamínate
Energía nuclear

Los
dos sistemas con los que puede obtenerse energía nuclear de forma masiva son la
fisión
nuclear y la fusión nuclear. La energía
nuclear puede transformarse de forma descontrolada, dando lugar al armamento nuclear; o
controlada en reactores
nucleares en los que se produce energía
eléctrica, energía
mecánica o energía
térmica. Tanto los materiales usados como el diseño de las
instalaciones son completamente diferentes en cada caso.
Otra
técnica, empleada principalmente en pilas de enorme duración para sistemas que
requieren poco consumo eléctrico, es la utilización de generadores termoeléctricos de radioisótopos
(GTR, o RTG en inglés),
en los que se aprovechan los distintos modos de desintegración para generar
electricidad en sistemas de termopares
a partir del calor transferido por una fuente
radiactiva.
La
energía desprendida en esos procesos nucleares suele aparecer en forma de partículas
subatómicas en movimiento. Esas partículas, al frenarse en la
materia que las rodea, producen energía térmica. Esta energía térmica se
transforma en energía mecánica utilizando motores de combustión externa, como las turbinas de vapor. Dicha
energía mecánica puede ser empleada en el transporte, como por
ejemplo en los buques
nucleares; o para la generación de energía eléctrica en centrales nucleares.
Energía fósil
